Intervista a “Mono” Carrasco

Estate 2020, sicuramente un’estate che entrerà a far parte della nostra memoria e che trasmetteremo alle generazioni future. La memoria, collettiva e personale, lascia la sua impronta e può essere espressa in svariati modi e attraverso diverse forme artistiche: la parola, le note musicali e i colori dell’arte. E’ proprio attraverso l’uso dei colori che vogliamo condividere con voi l’intervista all’artista cileno Eduardo “Mono” Carrasco, alias Héctor Carrasco, grafico, muralista, promotore cultura e uno dei fondatori del gruppo muralista cileno “ Brigada Ramona Parra”. Lasciò il Cile nel 1974 in seguito alla dittatura instaurata da Augusto Pinochet e da quel momento l’Italia divenne la sua nuova casa. Ha dipinto centinaia di murales sia in Italia sia in Europa, in piazze, scuole, teatri, etc. Durante tutti questi anni ha continuato a coltivare l’idea che la pittura costituisca un momento di collettività, di partecipazione, di unione, da qui il termine “muralismo colectivo”.

Nel 2004 ha ricevuto dall’Ambascita Cilena a Roma un prezioso riconoscimento promosso dalla Fundación Pablo Neruda: la Medalla Pablo Neruda.

Ringraziamo la nostra alunna di 3CQ Linguistico, E.G., per aver realizzato l’intervista e averci fatto ricordare i difficili anni della dittatura cilena attraverso gli splendidi murales di Eduardo “Mono” Carrasco.

 

Contando el muralismo colectivo de Eduardo “Mono”Carasco

 

Eduardo “Mono” Carrasco, nombre clandestino y provisional, cuyo nombre real es Héctor Carrasco, (Santiago de Chile, 1954), diseñador gráfico, muralista, promotor cultural, fundador de Brigada Ramona Parra (grupo muralista chileno), vive y trabaja en Italia desde 1974, el año en que llegó de su país como refugiado político, después de la dictadura de Augusto Pinochet.

En 1971, en un popular barrio de Santiago, pintó, con el famoso artista Roberto Sebastián Matta, un importante mural, cubierto varias veces en los años de la dictadura (para ser precisos 16, una vez al año durante la dictadura), ahora restaurado y declarado Patrimonio Cultural del país.

 

En Italia y Europa pinta cientos de murales: en plazas, en murallas, en teatros, en escuelas y en gimnasios en pueblos grandes y pequeños. Creó numerosos grupos de pintura colectiva con jóvenes, en diferentes ciudades, creando obras que hoy permanecen como un testimonio visual de su camino en el arte popular colectivo de la pintura mural.

 En julio de 2004 la Embajada de Chile en Roma le otorgó la Medalla Pablo Neruda, un honor gubernamental promovido por la Fundación Pablo Neruda.

 

¿Cómo fue vivir en un período de dictadura?

Horrible. Sobre todo por la historia que nosostros estábamos construyendo antes del golpe de estado, con el gobierno del Presidente Salvador Allende. En el sentido que hoy históricamente llamamos este momento “nuestra primavera” porque en realidad fue un momento de actividades y participación de la gente. Todos los días se hacían murales y formas de alfabetización en los lugares donde la gente no sabía ni leer ni escribir, trabajos voluntarios, lugares donde nunca nadie había ido a trabajar por el bien de los demás.

Recuerdo que un día llegamos a una zona de Santiago que era absolutamente pobre para hacer un parque de juegos para los niños, y nosotros pintamos en los muros cercanos unos murales que tenían que ver con el juego de los niños: pelotas de fútbol, muchos colores,…

Desde el día 11 de septiembre nada de eso quedó. En todos los encuentros que habíamos hecho, durante tres años, habíamos pintado más de 1000 murales en todo Chile: los cancelaron completamente.

La única forma de arte en todo el mundo completamente cancelada.

 

Desde el 11 de septiembre, ¿cuáles fueron los cambios en tu vida? ¿Notaste que algo había cambiado?

Sí, el cambio fue como del cielo a la tierra. Primero porque los murales se convirtieron en un enemigo de la dictadura, segundo los muralistas o la gente que estaba en favor del gobierno de Allende fue encarcelada.

En el famoso Estadio Nacional de fútbol estuvieron más de 30. 000 presos. Aquí también torturaron y mataron a un cantante famosísimo en Chile: Víctor Jara, por sus canciones. Fue una brutalidad sin precedentes. Yo, en primeros tiempos, estuve clandestino y en aquel periodo organizamos las primeras formas de resistencia contra la dictadura y claramente ya no hacíamos murales pero usábamos solamente el negro para escribir rápidamente en los muros.

¿Alguna vez te arriesgaste a ser llevado y encarcelado?

No tuve muchos problemas, pero llegó un momento en junio/julio de 1974 donde una patrulla de soldados fue a buscarme a mi casa. Por estas coincidencias extrañas de la vida, yo había ido al cine con una prima a ver una película del famoso director de cinema Luis Buñuel que se llamaba “El extraño encanto de la Burguesía”. Me lo recuerdo por el hecho que acompañé a mi prima a la casa y había llegado una llamada telefónica de mi padre diciéndole “dígale al Mono que no vuelva a la casa”.

Eso significó casi dos meses de clandestinidad donde vivía en trece o catorce lugares diferentes. No era solo yo, también los otros eran perseguidos y encontrábamos dificultades porque siempre las casas eran menos, entonces siempre había menos posibilidades de esconderse.

En un cierto punto en un libro de fotografias publicado por la junta militar entitulado “Chile ayer y hoy”, en el “Ayer”, había una fotografía de mí mientras estaba pintando y eso fue la gota que rebalsó el vaso. Después de esto juntos decidimos salir de Chile por un contacto a través del nuncio apostólico en Chile.

Nos dijeron que la Embajada Italiana en Santiago recibía refugiados y perseguidos. Yo salté el muro de la embajada, más o menos 3 metros, dentro estuve casi un mes y luego fui acompañado por los funcionarios consulares al areopuerto y a Italia.

Cuarenta años después con mi compañera y otras personas tuvimos que ir a la Embajada en el mismo lugar y fui a ver el muro. Cuando lo miré dije a mi compañera: “Yo no sé cómo hice para saltar así”.

De hecho tenía una particularidad: el salto tenía que ser a una hora precisa porque la Embajada estaba salvaguardada por militares en cuatro puntos afuera, entonces cuando ellos hacían el cambio de guardia había que aprovechar esos cinco minutos para saltar al otro lado.

 

¿Empezaste en Chile a hacer propaganda a través del arte?

Si.  Por las condiciones económicas de los países en América Latina en esos tiempos, nosotros (los jóvenes) , nos preocupábamos de política muy jóvenes. A mi me pasó lo siguiente: al final del año 68 hubo una aluvión en Chile, todos los sectores populares se alagaron totalmente y como trabajo voluntario en los liceos teníamos que ayudar a la gente: llevamos ropa etc.

Me acuerdo que un día a las 6 de la tarde fuimos a estos lugares y de lejos vi a dos ojos negros, profundos. Eran los de un niño pobre y tenía una camiseta y unos pantalones cortos sin zapatos. Esta imagen me afectó de tal manera que dije a mímismo: “yo en mi vida tengo que estar en esta parte de la barricada”.

 

¿Cuándo empezaste?

Con los murales empezamos en el año 68 con un grupo de 7 chicos. Todos éramos muy jóvenes entre 14 y 17 años, todos menores de edad. En una marcha que se hizo en Chile entre la ciudad Valparaíso, que era el puerto principal en ese tiempo, y Santiago (son más o menos 120 kilómetros) pintamos los muros… pero no teníamos dinero entonces la pintura teníamos que inventarla. La hicimos con una mezcla de aceite quemado de las autos, alquitran liquido y el grudo que era una cola que se hace con agua y harina. Esta fue nuestra primera salida en absoluto.

Después, cuando tuvo lugar la campaña electoral para las elecciones presidenciales de 1970, este grupo se unió a la campaña presidencial de Allende y luego creamos otro grupo muralista llamado Brigada Ramona Parra en recuerdo de una obrera textil matada durante una huelga. Seguimos creando grupos por todo Chile, aproximadamente 90, que hacían propaganda electoral.

Después, cuando empezamos a hacer diseños tuvimos un problema: no teníamos historias sobre todo porque nuestros ancestros, los mapuches o los araucanos, que estaban ya cuando llegaron los españoles a Sur América, tenían formas de arte mientras los españoles eran esencialmente guerreros con una sociedad matriarcal donde las mujeres eran las jefas y los hombres hacían la guerra entonces no teníamos fundamentos. ¿Qué hicimos? Fuimos a buscar a los Incas, a los Aztecas, a los grandes muralistas mexicanos como Diego Rivera, y copiamos.

De hecho, si tú ves esta técnica de agregar el negro, nosotros no la inventamos…

 

¿Qué significa “muralismo colectivo”?

Es un muralismo que inventamos porque teníamos que producir un tipo de muralismo donde tanta gente podía pintar inclusive sin saber nada de pintura. El negro que puedes ver en todos estos murales tiene dos grandes funciones: una es que saca para fuera los colores, sin el negro parece desnudo, y el otro es que cobre los posibles errores, teníamos que ser muy rápidos si mucha gente quería pintar, de hecho acá si pasa gente y quiere pintar, yo lo hago pintar. Esta es la idea de participación colectiva.

 

¿Eres aficionado a alguna figura muralista en particular?

Creo el Sol, porque está siempre presente y representa el futuro y la luminosidad de la vida. Yo lo pinto de muchos colores porque todo el mundo se dé cuenta que representa algo positivo.

 

¿Hay algún artista que te haya inspirado?

Yo creo Diego Rivera y los pintores mexicanos, por su historia. Pienso que cada país se costruye por su solo, por su historia, por su cultura, por razones climaticas, y no es posible repetir la historia. Por ejemplo, si tú vas a algunos lugares en Italia te encuentras con cosas maravillosas y con técnicas completamente diferentes de las nuestras.

Yo he hecho 3 murales en la ciudad de Mantova, y hay un barrio muy marginal pero todos los edificios tienen muros pintados por artistas de todo el mundo. Esto es el desarrollo del arte. Yo creo que también nosotros (Chilenos) con nuestra historia hemos contribuido con un grano de arena a eso, sin ninguna pretensión.

Son técnicas muy diferentes, pero creo que los mexicanos son los que nos han inspirado y que todavía me inspiran ahora.

 

¿Crees que los jóvenes en Italia están interesados en el arte?

Creo que lo único que tenemos que transmitir es la colectividad del arte, porque reúne a personas de todas las edades, y esto le da un valor adjunto. Cuando hago un murales en las casas hago participar los vecinos. Fui a una escuela en Mantova donde el 90% de los 90 niños que la fecuentan son extranjeros. Yo hice un murales y hice participar los 90 niños juntos.

“Yo también lo hice”, este es el significado. Desde el punto de vista del valor de las obras modernas que hay en Italia, para mi el único defecto es que son personales, los muralistas las hacen solos. De todas formas son dos cosas diferentes, no puedo calificarlas y decir cuál es mejor.

 

¿Firmas tus obras?

Si, muchas veces solo poníamos un nombre colectivo porque durante la dictatura en Italia había formado un grupo de Chilenos en Milano que se llamaba Brigada Pablo Neruda entonces después de hacer los murales poníamos la escrita “B.P.N.” y a menudo el año.

 

E.G.

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